miércoles, 22 de julio de 2015

Amar en la distancia


Se enlazaban la vida como los flamencos sus cuellos.

Se amaban en el silencio de la distancia, donde el grito era mudo,  la mirada ciega y el tacto apenas un presentimiento.

Se escuchaban en aquel vacío que separaba sus cuerpos; se sonreían ante aquel muro de lejanía, hecho de vientos.

Se sentían en cada golpe del segundero, esperando que fueran las doce para, como las manillas del reloj: rozarse sin tocar, para que no se pare el tiempo.

Se sonreían en el recuerdo que deja el camino recorrido; ese que deja surcos de sal, ojos enrojecidos y palabras sin aliento.

Se besaban entre cuento y cuento. Recuerdo de historias robadas en ocasionales encuentros, sintiendo que sus labios quemaban de tanto fuego.

Se entregaban en un fugaz 'te quiero' que cada noche se escribían en mensajes secretos, mientras miraba cada uno un techo.

Se suspiraban tumbados en colchones de un solo dueño, alimentando ese amor mientras se reencontraban en sueños.

Se enlazaban la vida como los flamencos sus cuellos, para que, a pesar de alzar el vuelo, en aquel abrazo se estampase la firma de un amor eterno.


Fotografía Macu García 

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